El impacto de las anomalías uterinas y ováricas
Muchas veces, un embarazo de alto riesgo está directamente condicionado por problemas uterinos previos, como la presencia de miomas uterinos, los cuales pueden llegar a alterar el espacio vital para el crecimiento del bebé. De igual forma, diversas condiciones crónicas que causan inflamación sistémica, como la endometriosis, o la existencia de problemas ováricos—incluyendo el diagnóstico de quistes ováricos o el complejo síndrome de ovario poliquístico—requieren de una vigilancia médica muy estrecha. Estas alteraciones anatómicas, que a menudo son causa inicial de infertilidad o se manifiestan con un agudo dolor menstrual durante la vida de la paciente, figuran entre las enfermedades ginecológicas que exigen un protocolo de acción multidisciplinario para evitar amenazas de aborto o partos prematuros.